En Tadrón, sabores de Armenia y teatro del mundo

Tadrón Teatro, Niceto Vega 4802 (esq. Armenia)
tel. 4777 7976 www.tadronteatro.com.ar

Ella apenas necesita darle unas instrucciones acerca de un plato que se está cocinando, a su
hijo Tro (así llamado en homenaje al héroe de la independencia armenia) y entonces nuestra
conversación comienza: Herminia Jensezián, actriz, directora teatral, escenógrafa, escultora, cocinera,
fundadora y alma mater desde 1996 del Teatro Tadrón (palabra que en armenio significa teatro).
Herminia nos cuenta que tenía 17 años cuando llegó a Buenos Aires por primera vez la Comedia Nacional Armenia y se enamoró de Kalusd, uno de los actores, con quien se casó y ya juntos en Armenia comenzó su formación junto al maestro Sakissián y también su trabajo actoral, continuando su formación a su regreso en Argentina, con los maestros Gastón Breyer y Juan Carlos Gené.
Tadrón es naturalmente sede del ciclo Teatro por la Justicia, del Foro Permanente por los Derechos Humanos, y de teatro y más teatro, ya que son casi 300 funciones por año las que alberga Tadrón, que fue nominado al Premio Trinidad Guevara a la Producción teatral independiente, en 2007, y le fue otorgado el Premio Teatro del Mundo (UBA) por el Ciclo de Teatro por la Justicia 2007/8.
Mientras Herminia y Kalusd formaban su familia, también participaban de una activa vida social, donde Herminia comenzó a experimentar con recetas, y a lucirse con deliciosas picadas orientales (como la de pasta de berenjenas, garbanzos, morrones con nueces y yogur colado con menta seca) y el café con masas orientales que hoy también se ofrecen en Tadrón, desde la inauguración del luminoso café-bar en 2002.

Durante 25 años Herminia y Kalusd formaron parte de un grupo teatral cuyo Estudio estaba sobre la Av. Córdoba, con el que presentaron obras emblemáticas del teatro argentino, como La Nona, en armenio y en español, en variados espacios. Hasta que apareció la posibilidad de mudarse a esta esquina de Armenia y Niceto Vega, que fue inaugurada con la puesta en escena de Volvió una noche, de Rovner, en idioma armenio. Y cuando Herminia rediseñó el salón haciéndolo más luminoso y convirtiéndolo en una exquisita réplica de un salón europeo de los años 20, fue con la puesta de Son palomas, de Daniel Fernández, una obra cuyo tema fue el genocidio armenio; tragedia cuya génesis puede leerse en un gran texto a la vista en la pared que da a la calle Armenia.
Herminia y su grupo trabajaron mucho y lograron presentar La Nona en Armenia, como primer gran intercambio teatral argentino-armenio. La gente se conectó con la obra desde el primer momento- recuerda Herminia- y luego de la función se nos acercaban para decirnos qué bien nos retrató Roberto Cossa, cómo nos entendió tan bien. Así de universal es el lenguaje teatral.
Mi vida está atravesada por el teatro, es una pasión que me sigue movilizando. Agradezo haber conocido a quienes fueron mis maestros, y seguir aprendiendo de ellos, nos dice Herminia.
Y a la pasión por el teatro la acompaña naturalmente la pasión por la cocina armenia.
Nos parece -es tiempo ya- que pronto otro elenco de Armenia se presentará en Argentina, y esperamos que no sólo en Buenos Aires, donde en Tadrón se sentirán como en su casa. Ojalá que la intensidad que se está imprimiendo a la relación entre Argentina y Armenia, con la apertura en Ereván, su ciudad capital de la embajada Argentina - la primera de un país sudamericano- ayude a la concreción de ese viaje, y abra la puerta a futuros y variados intercambios, y ojalá, a historias como las de Herminia y Kalusd.